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Filipos: donde San Pablo fundó la primera comunidad cristiana de Europa

  • 29 jun
  • 9 min de lectura

Resumen rápido

  • Filipos fue la primera ciudad europea evangelizada por San Pablo.

  • Aquí tuvo lugar el bautismo de Lidia, considerada la primera cristiana de Europa.

  • San Pablo y Silas fueron encarcelados en Filipos antes de su liberación milagrosa.

  • La ciudad conserva uno de los conjuntos arqueológicos más importantes del cristianismo primitivo y está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

  • Hoy es una de las etapas imprescindibles de cualquier Ruta de San Pablo por Grecia y una de las visitas más emocionantes de una peregrinación a Grecia.


¿Dónde se encuentra Filipos?

A unos quince kilómetros de la actual ciudad de Kavala, en el norte de Grecia, se encuentran las impresionantes ruinas de Filipos, uno de los lugares más importantes para comprender el nacimiento del cristianismo en Europa.


Aunque muchos viajeros conocen Atenas, Corinto o Meteora, pocos imaginan que fue precisamente en Filipos donde comenzó una nueva etapa para la expansión del Evangelio. Fue aquí donde San Pablo fundó la primera comunidad cristiana del continente europeo, convirtiendo esta ciudad en un lugar de enorme relevancia tanto para la historia del cristianismo como para cualquier persona que desee seguir la Ruta de San Pablo por Grecia.


Hoy, recorrer Filipos supone mucho más que visitar un yacimiento arqueológico. Significa caminar por las mismas calles que recorrió el Apóstol de los Gentiles hace casi dos mil años y contemplar algunos de los escenarios descritos en los Hechos de los Apóstoles. Por este motivo, Filipos ocupa un lugar destacado dentro de cualquier peregrinación a Grecia, especialmente para quienes desean profundizar en los orígenes del cristianismo.


Filipos antes de San Pablo: una ciudad estratégica del mundo antiguo

Mucho antes de la llegada del cristianismo, Filipos ya era una ciudad de enorme importancia política y militar.

Su origen se remonta al siglo IV a. C., cuando el rey Filipo II de Macedonia —padre de Alejandro Magno— conquistó la antigua ciudad de Crenides y decidió ampliar sus fortificaciones para controlar la región y proteger las cercanas minas de oro. La nueva ciudad pasó a llamarse Filipos en honor a su fundador y pronto se convirtió en uno de los principales enclaves del reino macedonio.


Filipos, Grecia

Décadas después, bajo el dominio romano, Filipos alcanzó todavía mayor relevancia gracias a su estratégica ubicación sobre la Vía Egnatia, la gran calzada que unía Oriente con Occidente y que comunicaba importantes ciudades del Imperio Romano. Esta circunstancia explica por qué San Pablo eligió Filipos como una de las primeras ciudades europeas donde anunciar el Evangelio. La excelente red de comunicaciones facilitaba que el mensaje cristiano pudiera difundirse rápidamente hacia otras regiones del continente.


Cuando hoy recorremos las calles de Filipos durante una Ruta de San Pablo por Grecia, todavía es posible contemplar tramos de aquella antigua calzada romana por la que caminaron comerciantes, soldados... y también el propio San Pablo.


La llegada de San Pablo a Filipos

La llegada de San Pablo a Filipos constituye uno de los episodios más trascendentales narrados en los Hechos de los Apóstoles. Durante su segundo viaje misionero, mientras evangelizaba Asia Menor, Pablo recibió una visión que cambiaría para siempre la historia del cristianismo.


Según narra el libro de los Hechos (Hch 16, 9-10), durante la noche vio a un hombre macedonio que le suplicaba:

«Pasa a Macedonia y ayúdanos.»

Interpretando aquella visión como una llamada de Dios, Pablo, acompañado por Silas, Timoteo y, probablemente, Lucas, cruzó el mar Egeo desde Troas hasta Neápolis —la actual Kavala— y desde allí emprendió el camino hacia Filipos. Con este sencillo viaje comenzaba oficialmente la llegada del cristianismo al continente europeo.


A diferencia de otras ciudades donde Pablo inició su predicación en las sinagogas judías, Filipos apenas contaba con población judía organizada. Esto obligó al Apóstol a buscar un lugar de oración junto al río Gangites, donde tendría lugar uno de los acontecimientos más importantes de la historia del cristianismo europeo.


Lidia: el primer bautismo cristiano de Europa

A las afueras de Filipos, junto al río Gangites (también conocido como Zygaktis), San Pablo encontró un pequeño grupo de mujeres reunidas para la oración. Entre ellas se encontraba Lidia, una comerciante de púrpura procedente de Tiatira. Era una mujer acomodada, dedicada al comercio de tejidos teñidos con púrpura, uno de los productos más valiosos del mundo antiguo. Según narran los Hechos de los Apóstoles (Hch 16, 13-15), Lidia escuchó atentamente la predicación de Pablo y abrió su corazón al mensaje del Evangelio. Tras aceptar la fe cristiana, fue bautizada junto con toda su familia, convirtiéndose en la primera persona bautizada en Europa.


Este episodio no solo marca el comienzo de la expansión del cristianismo en el continente europeo, sino que también pone de manifiesto el importante papel que desempeñaron las primeras comunidades cristianas y, especialmente, algunas mujeres en la difusión del Evangelio.


Hoy, muy cerca del lugar donde tradicionalmente se sitúa este acontecimiento, puede visitarse el Baptisterio de Santa Lidia, un moderno santuario construido junto al río donde numerosos grupos de peregrinos celebran renovaciones de las promesas bautismales o incluso bautismos. Para quienes realizan una Ruta de San Pablo por Grecia, este suele ser uno de los momentos más emocionantes del viaje, ya que permite recordar el nacimiento de la Iglesia en Europa en el mismo lugar donde comenzó.


Pablo y Silas en la prisión de Filipos

La estancia de San Pablo en Filipos no estuvo exenta de dificultades. Después de liberar a una joven esclava poseída por un espíritu de adivinación, sus propietarios, al perder los beneficios económicos que obtenían gracias a ella, denunciaron a Pablo y Silas ante las autoridades romanas. Ambos fueron azotados públicamente y encarcelados.


Los Hechos de los Apóstoles describen uno de los episodios más conocidos del Nuevo Testamento. Mientras permanecían encerrados, Pablo y Silas rezaban y cantaban himnos a Dios durante la noche. De forma inesperada, un fuerte terremoto sacudió la prisión, abrió las puertas y rompió las cadenas de los prisioneros. El carcelero, creyendo que todos habían escapado, estuvo a punto de quitarse la vida. Sin embargo, Pablo lo tranquilizó asegurándole que ninguno de los presos había huido.


Profundamente impresionado por lo sucedido, el carcelero preguntó:

«Señores, ¿qué debo hacer para salvarme?»

Aquella misma noche él y toda su familia recibieron el bautismo. Este episodio refleja perfectamente el mensaje central de San Pablo: incluso en medio del sufrimiento, la esperanza y la fe son capaces de transformar el corazón humano.


La Carta a los Filipenses: una comunidad muy querida por San Pablo

Pocas comunidades cristianas ocuparon un lugar tan especial en el corazón de San Pablo como la de Filipos. Años después de abandonar la ciudad, mientras permanecía prisionero —probablemente en Roma— escribió la Carta a los Filipenses. A diferencia de otras cartas donde Pablo corrige problemas doctrinales o conflictos internos, la Carta a los Filipenses transmite un profundo afecto hacia aquella comunidad que lo había acogido desde el primer momento. En ella encontramos algunas de las expresiones más conocidas del Nuevo Testamento, como la invitación a vivir siempre con alegría en el Señor:

«Alegraos siempre en el Señor; os lo repito: alegraos.»

Precisamente por ello, muchos peregrinos leen algunos fragmentos de esta carta durante su visita a Filipos, estableciendo un vínculo muy especial entre el texto bíblico y el lugar donde nació aquella comunidad cristiana hace casi dos mil años.


Qué descubrió la arqueología en Filipos

Uno de los aspectos que más sorprenden al visitante es el extraordinario estado de conservación del yacimiento arqueológico. Las excavaciones iniciadas a comienzos del siglo XX han permitido sacar a la luz buena parte de la antigua ciudad romana.


Actualmente pueden contemplarse:


El foro romano

Era el auténtico centro político, administrativo y comercial de Filipos. Aquí se concentraba gran parte de la vida pública de la ciudad y probablemente San Pablo recorrió este espacio durante su estancia.


Filipos, Grecia

La Vía Egnatia

Uno de los elementos más impresionantes del yacimiento es la conservación de varios tramos de esta antigua calzada romana. Caminar por ella permite imaginar el intenso tránsito de comerciantes, soldados y viajeros que cruzaban el Imperio Romano y comprender por qué Filipos desempeñó un papel tan importante en la expansión del cristianismo.


El teatro de Filipo II

Construido originalmente durante el periodo helenístico y ampliado posteriormente por los romanos, continúa utilizándose hoy para representaciones culturales y festivales.


Las primeras basílicas cristianas

Entre los siglos IV y VI se levantaron en Filipos algunas de las iglesias más monumentales del cristianismo primitivo. Sus restos reflejan la enorme importancia que alcanzó esta comunidad pocos siglos después de la llegada de San Pablo. En reconocimiento a su extraordinario valor histórico y arqueológico, el conjunto arqueológico de Filipos fue declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2016.


Qué puede visitar hoy el peregrino en Filipos

Estos son algunos de los lugares más destacados que hoy pueden visitarse durante una Ruta de San Pablo por Grecia.


El yacimiento arqueológico de Filipos

El recinto arqueológico conserva algunos de los monumentos mejor preservados de la antigua Macedonia romana. Durante el recorrido, el visitante puede contemplar el foro, el teatro, la Vía Egnatia, las primeras basílicas cristianas y numerosos restos de edificios públicos y privados que ayudan a reconstruir cómo era la ciudad que conoció San Pablo. La amplitud del yacimiento permite recorrerlo con calma e imaginar el ambiente que encontró el Apóstol durante su segundo viaje misionero.


El Baptisterio de Santa Lidia

A pocos kilómetros de las ruinas se encuentra uno de los lugares más emotivos para cualquier peregrino.

El Baptisterio de Santa Lidia recuerda el lugar tradicional donde tuvo lugar el primer bautismo cristiano de Europa. Junto al río se ha construido una pequeña iglesia moderna donde numerosos grupos celebran oraciones, renovaciones de las promesas bautismales e incluso bautismos por inmersión. Para muchas personas, este lugar representa uno de los momentos espirituales más intensos de toda la Ruta de San Pablo por Grecia.


La prisión de San Pablo

Aunque no existe una certeza absoluta sobre la ubicación exacta de la prisión descrita en los Hechos de los Apóstoles, la tradición identifica un espacio dentro del yacimiento arqueológico con el lugar donde Pablo y Silas permanecieron encarcelados. Más allá de la certeza histórica, este rincón invita al peregrino a recordar uno de los episodios más impactantes de la vida del Apóstol: su confianza absoluta en Dios incluso en medio de la persecución.


Filipos dentro de la Ruta de San Pablo por Grecia

Filipos suele ser una de las primeras grandes etapas de la Ruta de San Pablo por Grecia. Tras desembarcar en Neápolis (la actual Kavala), San Pablo se dirigió hacia Filipos para iniciar la evangelización del continente europeo. Desde allí continuó su camino hacia otras ciudades fundamentales para la expansión del cristianismo, como Tesalónica, Veria, Atenas y Corinto. Por este motivo, Filipos no debe entenderse como una visita aislada, sino como el punto de partida de un recorrido que cambió para siempre la historia de Europa.


Hoy, muchas peregrinaciones a Grecia siguen prácticamente el mismo itinerario que realizó el Apóstol hace casi dos mil años, permitiendo descubrir los lugares donde predicó, fundó comunidades cristianas y escribió algunas de sus cartas más importantes.


¿Cuál es la mejor época para visitar Filipos?

Filipos puede visitarse durante todo el año, aunque la primavera y el otoño suelen ofrecer las mejores condiciones para recorrer el yacimiento arqueológico. Entre abril y junio, así como entre septiembre y octubre, las temperaturas son agradables y el paisaje del norte de Grecia presenta una gran belleza. Durante los meses de verano el calor puede ser intenso, especialmente al recorrer amplias zonas al aire libre, por lo que conviene comenzar las visitas a primera hora de la mañana.


En cualquier época del año, Filipos constituye una parada imprescindible dentro de una peregrinación a Grecia.


Preguntas frecuentes

¿Por qué es tan importante Filipos para el cristianismo?

Porque fue la primera ciudad de Europa donde San Pablo predicó el Evangelio y fundó una comunidad cristiana.


¿Dónde fue bautizada Santa Lidia?

La tradición sitúa el bautismo de Lidia junto al río Gangites, muy cerca de la antigua ciudad de Filipos. Hoy puede visitarse el Baptisterio de Santa Lidia.


¿Qué restos arqueológicos pueden verse en Filipos?

El visitante puede recorrer el foro romano, la Vía Egnatia, el teatro, varias basílicas paleocristianas y otros edificios públicos y religiosos de gran valor histórico.


¿Filipos forma parte de la Ruta de San Pablo por Grecia?

Sí. Es una de las etapas fundamentales de la Ruta de San Pablo por Grecia y uno de los lugares más importantes de cualquier peregrinación a Grecia.


¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Filipos?

Lo habitual es dedicar entre dos y tres horas para recorrer el yacimiento arqueológico y visitar el Baptisterio de Santa Lidia.


Conclusión

Pocos lugares permiten comprender con tanta claridad el nacimiento del cristianismo en Europa como Filipos.

Aquí comenzó una historia que cambiaría para siempre el rumbo del continente. Entre las ruinas de esta antigua colonia romana resuenan todavía los ecos de la predicación de San Pablo, el bautismo de Lidia, la prisión del Apóstol y el nacimiento de una comunidad cristiana cuya fe quedó reflejada para siempre en la Carta a los Filipenses.


Hoy, recorrer Filipos supone mucho más que descubrir un extraordinario yacimiento arqueológico. Es caminar tras las huellas de uno de los mayores evangelizadores de la historia y acercarse a los primeros pasos de la Iglesia en Europa.


Por ello, Filipos continúa siendo una de las visitas más emocionantes de la Ruta de San Pablo por Grecia y una parada imprescindible para quienes desean realizar una peregrinación a Grecia, profundizando en la historia, la arqueología y la espiritualidad de los lugares donde comenzó la expansión del cristianismo.



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