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Historia del pueblo cristiano de Tierra Santa.

La separación de los cristianos de su contexto cultural original

Por el libro de los Hechos, los hallazgos arqueológicos y el Talmud, sabemos que durante los dos primeros siglos de cristianismo, éste se extendió por la Costa Mediterránea, Judea y Galilea.

Aunque en un principio vivieron inmersos en el judaísmo, su crecimiento y extensión hacia Occidente los fue alejando cada vez más de su medio religioso y cultural original. Algunos cristianos se aislaron en Galilea, donde se habían refugiado los judíos huidos de Judea. Estos cristianos, separados del resto de la Iglesia, permanecieron en sus costumbres judías, llamándose a sí mismos “nazarenos” o “hebreos”.


Algunos concilios condenaron sus costumbres y los Padres Capadocios criticaron la división en que vivían los judeo-cristianos. Con el paso del tiempo, derivaron en sectas, siendo la más famosa y perdurable la de los ebionitas, quienes aceptaban a Jesús como Mesías, pero negaban su divinidad. A pesar de estos desafíos, la Iglesia de Palestina que se abrió a Occidente ofreció personajes ilustres como Marcos de Cesarea, el primer obispo gentil de Jerusalén; San Justino, de Nablús, quien escribió las Apologías; Orígenes, que estableció su escuela filosófica en Cesarea; Julio el Africano, de Jerusalén, quien por sus contactos con la corte imperial logró hacer una basílica en Emaús; Alejandro, obispo de Jerusalén, quien impulsó las peregrinaciones y mandó hacer cartas geográficas.


La llegada del Islam a Palestina en el siglo VII cambió la situación. Aunque en un principio se respetaron todos los derechos de los cristianos, a partir del siglo VIII la situación empeoró, desembocando en la prohibición de la llegada de peregrinos y la expulsión de los cristianos. Desde entonces y hasta el siglo XX, la presencia cristiana en Tierra Santa fue minoritaria y muchas veces desafiante. La creación del Estado de Israel y las consecuentes guerras y luchas provocaron una situación lamentable para los cristianos, quienes se vieron acosados y reprimidos.

Tierra Santa

Las secesiones de la Iglesia de Cristo a lo largo de los siglos y su reflejo en Tierra Santa

Desde la era apostólica, el impulso misionero ha proyectado el Evangelio fuera de las fronteras de Palestina. En cada una de las regiones, étnica y culturalmente diferentes, los cristianos celebran en su propio idioma y con sus propios ritos la fe recibida.


Las diferentes escuelas teológicas aportan su reflexión a la formulación de la fe, pero las sedes episcopales suelen copiar las circunscripciones del Imperio, lo que hará que la división y las invasiones favorezcan también el desmembramiento de la Iglesia. La raíz de la separación se remonta al siglo V, cuando Nestorio niega a María como Madre de Dios y, unos años después, un monje de Constantinopla acentúa de tal modo la divinidad de Cristo que suprime prácticamente su humanidad. Esta herejía, llamada "monofisismo", es condenada por el Concilio de Calcedonia en el 451. A mediados del siglo VI, la iglesia de Egipto, siguiendo la doctrina monofisita, se constituye en iglesia autocéfala, llamada "iglesia copta". Lo mismo sucede en Siria y Palestina, donde el obispo de Jerusalén rechaza Calcedonia y comienzan a llamar Melkitas a quienes aceptan la doctrina de Calcedonia.


La iglesia de Siria queda dividida entre Bizancio y los persas y, la iglesia bajo dominio persa, se separa también de la fe de Bizancio, iniciando la formación de las iglesias autocéfalas monofisitas. La misma suerte corrió la Iglesia Armenia y la iglesia de Etiopía se sumaría poco después a las iglesias monofisitas.


El final del Imperio Bizantino deja su huella en la unidad de la Iglesia. La lucha iconoclasta del siglo VIII provoca una fuerte separación política entre Bizancio y Roma, y en el siglo XI surge una nueva causa de enfrentamiento: la fórmula "Filioque" que se introduce en el Credo de Nicea en Occidente, y es condenada por el patriarca de Constantinopla. Las rencillas aumentan cuando el reino de Bulgaria se pasa a Roma por razones políticas. En 1054 los legados del Papa depositan la excomunión contra el patriarca de Constantinopla en el altar de la iglesia de Santa Sofía. El cisma estaba consumado.


Los intentos de reencuentro entre Oriente y Occidente

Los intentos de reencuentro no han cesado, señal de ello son los concilios de Lyón y Florencia en los siglos XIII y XV. Pero es a partir del siglo XVI cuando se dan los primeros pasos reales. Bajo la influencia de las buenas relaciones entre Francia y el Imperio Turco, se favorece la vida de los católicos de oriente, aislados y perseguidos en ocasiones. Así, a partir de ese siglo, se sucede la creación de patriarcados católicos en oriente: Melkitas, Armenios, Uniatas de Siria, Coptos católicos, etc.


El cristianismo en Tierra Santa hoy

El número de los miembros de las distintas confesiones cristianas en Tierra Santa desciende constantemente por su situación minoritaria en un país de conflictos étnico-religiosos. Aproximadamente, los cristianos son el 1,7 % de la población. La inmensa mayoría forma parte del mundo árabe por lo que, al menos en los Territorios Ocupados, tiene sus derechos limitados. Y dentro de la cultura árabe padece el acoso de los musulmanes.

Santo Sepulcro, Tierra Santa

En conclusión, la Historia del pueblo cristiano de Tierra Santa es compleja y llena de desafíos, desde la separación de los cristianos de su contexto cultural original hasta la llegada del Islam en el siglo VII y la creación del Estado de Israel en el siglo XX. A lo largo de los siglos, las secesiones y la disminución de la presencia cristiana en la región han sido una constante, aunque también han existido intentos de reencuentro entre Oriente y Occidente. Hoy en día, los cristianos en Tierra Santa siguen enfrentando muchos desafíos, incluyendo la limitación de sus derechos y el acoso por parte de otros grupos ético-religiosos.


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