El Monasterio de Santa Catalina y el Monte SinaĆ.
- 22 may 2025
- 3 Min. de lectura
Un destino de peregrinación con mÔs de 3.000 años de historia
En lo profundo del desierto del SinaĆ, allĆ donde el paisaje Ć”rido se transforma en un escenario de silencio y sobrecogimiento, se encuentra uno de los lugares mĆ”s emblemĆ”ticos para las religiones monoteĆstas: el Monasterio de Santa Catalina, a los pies del Monte SinaĆ, la montaƱa sagrada donde, segĆŗn la tradición bĆblica, MoisĆ©s recibió las Tablas de la Ley de manos de Dios.
Este enclave, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no es solo un testimonio monumental del cristianismo primitivo, sino tambiƩn un punto de encuentro entre religiones, culturas y peregrinos que buscan renovar su fe en un lugar donde cielo y tierra parecen tocarse.

El Monasterio de Santa Catalina: conoce su historia
Construido en el siglo VI por orden del emperador bizantino Justiniano, el Monasterio de Santa CatalinaĀ se erige sobre el supuesto lugar de la zarza ardiente, donde Dios se manifestó a MoisĆ©s por primera vez: āQuĆtate las sandalias, porque el lugar que pisas es tierra sagradaāĀ (Ćxodo 3,5).
Este monasterio ortodoxo griego es uno de los mĆ”s antiguos del mundo que ha permanecido activo sin interrupciónĀ hasta nuestros dĆas. Rodeado de imponentes muros de granito, ha sido testigo de siglos de historia y espiritualidad. En su interior, alberga:
Una de las bibliotecas mƔs antiguas del mundo, con mƔs de 4.500 manuscritos, muchos de ellos anteriores al siglo X.
Una colección Ćŗnica de iconografĆa bizantina, con piezas datadas desde el siglo VI.
La Iglesia de la Transfiguración, el templo principal, ricamente decorado con mosaicos, iconos y lÔmparas colgantes.
El lugar de la zarza ardiente, aĆŗn hoy venerado por los monjes y peregrinos.
Lo sorprendente de este monasterio es su carĆ”cter ecumĆ©nico y multirreligioso: a lo largo de los siglos ha sido respetado tanto por cristianos como por musulmanes. Incluso conserva una antigua mezquitaĀ dentro de su recinto, testimonio de convivencia pacĆfica.
Santa Catalina de AlejandrĆa: la mĆ”rtir que da nombre al monasterio
Aunque el lugar estĆ” profundamente vinculado a MoisĆ©s, el monasterio toma su nombre de otra figura clave del cristianismo primitivo: Santa Catalina de AlejandrĆa, mĆ”rtir del siglo IV. SegĆŗn la tradición, sus reliquias fueron milagrosamente trasladadas por los Ć”ngeles desde AlejandrĆa hasta la cima del monte mĆ”s alto cercano al monasterio. AƱos despuĆ©s, los monjes encontraron su cuerpo incorrupto y lo trasladaron a la iglesia, donde es venerada hasta hoy.
El Monte SinaĆ: La montaƱa del encuentro con Dios
Conocido también como Jebel Musa ("Montaña de Moisés"), el Monte Sinaà se eleva hasta los 2.285 metros sobre el nivel del mar y domina el entorno desértico con majestad. En la tradición judeocristiana, esta montaña es el lugar donde Moisés subió para recibir los Diez Mandamientos, y donde Dios estableció una alianza eterna con su pueblo.

La experiencia de ascender al monte, especialmente de madrugada, es profundamente simbólica: el peregrino, en silencio, camina hacia lo alto, a menudo guiado solo por la luz de las estrellas y el resplandor de las linternas. Al llegar a la cima y contemplar el amanecer sobre el SinaĆ, muchos sienten que han vivido un autĆ©ntico encuentro con Dios, como MoisĆ©s en la cima.

Un lugar de peregrinación privilegiado
Hoy en dĆa, llegar hasta el Monasterio de Santa Catalina forma parte de muchos itinerarios de peregrinación por Tierra Santa y Egipto, realizando la Ruta del Ćxodo. Los grupos suelen pernoctar en la localidad de Santa Catalina, a pocos minutos del monasterio, y ascender al monte durante la noche para llegar a la cima al amanecer. Tras la bajada, se realiza la visita guiada al monasterio, donde monjes ortodoxos siguen manteniendo viva la liturgia y la oración diaria.
Para muchos peregrinos, esta etapa es uno de los momentos mÔs emocionantes y transformadores del viaje: por su belleza natural, por su fuerza espiritual, y por el profundo silencio que permite escuchar la voz interior.
Visitar el Monasterio de Santa Catalina es revivir las raĆces de nuestra fe, es ponerse en camino como MoisĆ©s, como los israelitas, como los monjes que aĆŗn hoy siguen orando en este lugar.
Incluir esta etapa en una peregrinación a Egipto o Tierra Santa permite al viajero:
Conectar con la dimensión espiritual del desierto.
Comprender la importancia del Sinaà en la historia de la Salvación.
Contemplar la belleza de uno de los paisajes mƔs impactantes del mundo.
Participar en una peregrinación viva, que lleva siglos atrayendo a creyentes de todo el mundo.
¿EstÔs listo para pisar la tierra donde Moisés se encontró cara a cara con Dios?
Santa Catalina y el Monte SinaĆ te esperan.
.png)